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jueves, 18 de marzo de 2010

¡ Banca para inmigrantes del BBVA !

Sobre como el sistema financiero hacer crecer la riqueza desde muy abajo .....


Érase una vez, una pequeñita empleada del hogar filipina. Trabajaba laaaaargas horas en  una casa muy graaaande  en Madrid ...... Como ella era muy pequeñita y muy buena (fíjate si era buena que había trabajado hace años en Singapour, donde todos sabemos que la trataban muy bien....), estaba en España con todos sus papeles en regla. Incluso cotizaba a la Seguridad Social y todo, fíjateeee ......

Como cobraba su sueldo mensual en mano y, como a todos, se le iba rápidamente en gastos, decidió abrir una cuenta en un banco. Una cartilla, vamos, y escogió el BBVA porque era el banco azul y le daba mucha confianza (ya sabemos lo mal que andamos por aquí de confianza, o sea que bienvenida esta inusual prueba de confianza en la banca).Le pidió a su empleador que le hiciera tan ricamente una transferencia de su nómina todos los meses, lo cual era mucho más cómodo para todos. Así podría ahorrar más y mejor y mandarle el dinerito a su familia en Filipinas que está muy leeeejos, muy leeeeejos y a los que echaba muuuuuucho muuuucho de menos......

Colorín colorado, este cuento se ha acabado, y empieza el siguiente........


Al poco tiempo, un día al entrar en el garaje el dueño de la casa vio unas cajas con el logotipo BBVA   (muy bonitas ellas pintaditas de azul y blanco) y que decían contener una batería de cocina. Sin dudarlo le preguntó a la pequeñita filipina si eran suyas,  a lo que ella respondió, en ese indefinible e incomprensible span-tagalo-glish que “regalo, regalo”. Como el dueño era un gran conocedor del mundo financiero, y en general del mundo (jajaja), no tuvo ninguna duda: “caray que bien, que buena gente los del BBVA que le han regalado una batería de cocina por abrir la cuenta. Seguro que al haber domiciliado la nómina le han dado este regalo”. Además se sintió muy a gusto por haber contribuido con tan poco esfuerzo al bienestar de su empleada, o para ser más exacto, al de su hija a quien se la iba a mandar.  Como todos sabemos una batería de cocina es una cosa infinitamente más útil que los intereses inexistentes de una cuenta en metálico, y además “viaja” mucho mejor que el dinero a la hora de mandarlo a Filipinas.....

Al poco tiempo de esto, la pequeñita filipina quizás empezando a acostumbrarse a los regalos y mercedes de la Banca, le consultó a su empleador con una sonrisa en los labios si este había tenido el gesto de regalarle 3000 € que ahora aparecían en su libreta. Con asombro supo que no, con lo que ya no sabía que decir. Además su empleador le dijo que mejor no lo tocara hasta saber de donde venía, pues podía ser un error bancario que a veces ocurre y “luego le harían la pirula si faltaba money”. Le recomendó a la pequeñita filipina que fuera al BBVA a preguntar que era eso. Tras dos visitas en las que la pobre mujer no entendía casi nada (recordemos en precario span-tagalo-glish), no se atrevía la pobre siquiera a pedir una tarjeta a la comercial. Una vez conseguida tras una tercera visita, el empleador con mundo (y conocimiento del castellano por cierto) llamo a la Srta. del banco en cuestión para descubrir, contado muy seria y tranquilamente, lo siguiente:

“Pensé a la pequeñita filipina le gustaría tener la batería de cocina, y por tanto le expliqué que era un regalo promocional (quedó la palabra REGALO pues, lo de promocional, la filipinita no lo entendía mucho). Le indiqué que para tenerla bastaba con ingresar 3000 Euritos en su cartilla y mantenerlos al menos durante 4 meses". Como la pequeña filipina entendió al menos lo de tener 3000 €, dijo que “yo no tener 3000 euritos”. La comercial rápida y flexible del BBVA, experta en ingeniería financiera básica le indico que “no problemo”. Ella le gestionaba un préstamo personal de 3000 € a un módico tipo de interés superior al 10% (cosa que la filipinita firmó, pero nunca supo), le ingresaba el importe en la cartilla (cosa que tampoco entendió ni supo como queda claro de lo anteriormente señalado) y zas, todo resuelto

Eso sí en una de las visitas posteriores cuando iba a hacer la consulta, también entendió la filipinita que le habían dicho que no tocara ese dinero. Claro con una filipinita no hace falta ni pignorarlo, que además es más caro, pues basta con decirlo que no lo toque para que no lo haga.  Además informó al empleador que esta era una operación que hacían muy habitualmente con otras personas (léase inmigrantes)

Cuando la pequeña filipina fue informada de todo esto, dijo sorprendida: “pero yo...., BBVA...., banco importante España...“ Y también respondió que ya le había dicho a su hija que le iba a mandar la batería de cocina, por lo que mejor no desmontar el tinglado.

Resultado filipinita: la batería de cocina le costó más de 150 euros de los intereses del crédito. (¿cuanto le costaría al BBVA la batería promocional?) ¿Cuanto le hubiera costado a la filipinita la batería en Ikea ? Sumémosle los portes de enviársela a su hija a Filipinas !!!!! Total más de 200 Euros.

Resultado BBVA: La comercial vende una batería de cocina (muy bancario como producto), seguro que con un buen margen, coloca un producto-promoción depósito, con lo que cumple objetivos del mes (el bonus mensual es importante verdad!!!) y además coloca otro producto del banco (crédito personal sin riesgo: no lo toque, no lo toque), que también suma para el bonus. Y todos tan contentos.

Viva el BBVA, viva la ingeniería financiera básica, y aun más la sofisticada. Viva FG..... 

El empleador era un ratón.....


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